La calle del Prado, para los adictos al saber, y más concretamente, al saber de Madrid, es conocida en la memoria histórica como el lugar en el que se encuentra el El Ateneo de Madrid, una institución cultural privada ubicada en la capital de España y que fue creada en 1835 como Ateneo Científico y Literario. Es en esta calle del Prado, donde se encuentra un restaurante noruego que nos ofrece la oportunidad de contactar con los sabores del frío Norte de Europa. La interacción entre cultura y ambiente, le ha dado a Noruega un refinado gusto para cocinar los platos templados. Bajo una estética minimalista y bajo el suave ritmo de música chill-out, un público abierto a conocer cosas comenzará su velada degustando panes circulares con un agujero en el centro y, colocados, uno encima de otro dentro de un eje central. De diferente estilo, cada uno de ellos, esta interesante “tapa” nos da la oportunidad de profundizar en el estereotipo a través de la experiencia.
Para los degustadores de alcohol, recomendamos especialmente su selección de cien vodkas noruegos, una de las bebidas más usuales en la zona que nos ocupa y que nos hace pensar en la extraña relación que siempre existe entre el calor y el frío. El plato estrella, es sin lugar a dudas el carpaccio de salmón. Quizás la elaboración del plato no sea, a nuestros ojos, especialmente novedosa, sin embargo, lo relevante de este plato es sin duda la calidad de la materia prima. Noruega siempre ha sido una buena influencia para España. Su modo de distribución de riqueza hace que tengan uno de los mejores sistemas educativos del mundo. Conocer su cultura y, en este caso en concreto, un ritual tan cotidiano como la comida, siempre será un placer para los ciudadanos de Madrid.


