Un lugar imprescindible de Madrid para poder disfrutar del arte y la cultura a nivel nacional e internacional es el Círculo de Bellas Artes, mítica institución de referencia que entre sus paredes alberga una parte muy importante de la historia contemporánea de España a nivel intelectual y artístico.
Idea ambiciosa concebida al amparo de las pequeñas mesas del Café Suizo y fundado en 1880 por un pequeño grupo de artistas e intelectuales, el CBA es un centro multidisciplinar donde artistas del nivel de Jacinto Benavente o Carlos Arcines ocuparon la dirección y en el que Valle-Inclán era un asiduo asistente, incluso un Pablo Picasso en el comienzo de su carrera llegó a tomar clases de pintura en alguno de sus salones. Su primera ubicación en la calle Barquillo como una modesta sede social, pronto se convirtió en el heredero de la vocación con que fueron creado el Liceo y el Ateneo de la Juventud: difundir el arte en general trasladándose a su actual situación en la calle Alcalá.
Pero, el Círculo es una institución viva, que se adapta a las continuas y cambiantes corrientes artísticas y que siempre en vanguardia busca rescatar las obras de mayor calidad en todos los aspectos: teatro, pintura, danza, fotografía, artes plásticas, ciencia y literatura; por lo que no es de extrañarse que en los últimos veinte años haya una extensa lista de exhibiciones, trabajos, puestas en escena, talleres y muestras que tuvieron lugar en el edificio neoclásico emplazado en la calle Alcalá. Desde 1901 cuando se amplió la entrada a nuevos socios, con un lapso oscuro durante la Dictadura, pero con la apertura la público tras la remodelación en 1984, el CBA continúa su labor difusora como parte primordial de la sociedad madrileña.
Noveles artistas antes desconocidos en el círculo nacional, pronto se abrieron al mundo de la mano del CBA, mientras que grandes artistas contemporáneos españoles han impartido su saber y experiencia en sus aulas formando a las nuevas generaciones deseosas de recibir sus enseñanzas.
El edifico ya de por sí es imponente, un lugar donde se respira arte y cuyos techos nos hacen pensar en los cientos de artistas que dieron sus primeros pasos en sus salones. Es un lugar de tradición y vanguardia reunidos, de mezcla entre el pasado, el presente y el futuro. Su Baile de Máscaras anual durante la época de Carnaval data de finales del siglo XIX.
Actualmente las actividades que se llevan a cabo en el Círculo se agrupan en cinco grandes bloques: Espectáculos, que incluyen puestas en escena, danza, conciertos; Exposiciones que van desde pintura, fotografía, artes plásticas a happenings y performances en vivo; Talleres de lo más variopinto, sobre literatura o poesía hasta ciencia y tecnología; Humanidades con congresos, presentaciones de libros, premiaciones o mesas redondas; y ciclos de Cine, que son a mi parecer uno de los ámbitos por excelencia en que el CBA trabaja ardua y constantemente.
Siempre existe la posibilidad de hacerse socio, lo cual incluye entre sus ventajasun precio de descuento para los eventos, aunque en su mayoría estos son gratis. Además de un área dedicada a jóvenes y niños con lo cual su labor de difusión comienza desde los primeros años.
No se lo pierdan, ya que simplemente por mirar la construcción, sus doce salas y disfrutar de un café en su restaurante “La Pecera” con una vista privilegiada de la calle Alcalá y al abrigo de la historia vale la pena una visita.


